5 Juegos Psicológicos que Jugamos Sin Saberlo en el Trabajo
¿Alguna vez has salido de una reunión con la sensación de que algo no encajaba? ¿Has tenido un compañero que siempre pide ayuda pero rechaza cada sugerencia? Si es así, probablemente has sido parte de un juego psicológico sin saberlo.
El psiquiatra Eric Berne definió los juegos psicológicos como patrones de interacción repetitivos que seguimos de forma inconsciente. En el trabajo, estos juegos son especialmente comunes porque las jerarquías, la presión y las dinámicas de equipo crean el escenario perfecto para que aparezcan.
1. «Sí, pero...»
Es el juego más frecuente en reuniones. Alguien plantea un problema y, por cada solución propuesta, responde con «sí, pero...». El objetivo inconsciente no es resolver nada, sino confirmar que el problema no tiene salida. Si reconoces este patrón, puedes profundizar en el análisis completo de «Sí, pero...».
2. «Mira lo que me has hecho hacer»
Este juego aparece cuando alguien comete un error y culpa inmediatamente a otro: «Si no me hubieras interrumpido, no habría enviado el correo equivocado». Permite evitar la responsabilidad propia trasladándola a un compañero. Es un patrón típico de quien ocupa el rol de Víctima en el Triángulo Dramático.
3. «Ahora te pillé»
El jefe que espera pacientemente a que cometas un error para señalarlo con satisfacción. No busca mejorar tu rendimiento: busca confirmar su posición de superioridad. Este juego de «Ahora te pillé» genera un ambiente de desconfianza donde los empleados temen tomar iniciativas.
4. «Pata de palo»
«No puedo encargarme de ese proyecto, es que con mi carga de trabajo...» En «Pata de palo», la persona usa una limitación real o exagerada para evitar responsabilidades. El equipo acaba asumiendo su parte del trabajo sin poder quejarse, porque la excusa parece legítima.
5. «¿Por qué no...? Sí, pero...»
Una variante grupal del primer juego. El equipo dedica toda la reunión a proponer soluciones que el responsable va descartando una a una. Al final, todos salen frustrados y el problema sigue sin resolverse. La clave para salir de este ciclo es reconocer que la persona no busca soluciones sino validación de su impotencia.
¿Cómo dejar de jugar?
El primer paso es reconocer el patrón. Cuando identifiques uno de estos juegos, en lugar de seguir la dinámica, prueba a responder desde tu estado Adulto: con datos, sin juicio y sin engancharte emocionalmente. El Análisis Transaccional nos enseña que no podemos controlar a los demás, pero sí podemos elegir no participar en el juego.